25 octubre, 2015

Antiguas fábricas textiles de Béjar

Aprovechando un sábado que teníamos libre, decidimos lanzarnos a hacer una ruta un poco más larga que lo habitual. El trayecto es de unos 4,4 km y se tarda alrededor de una hora en completarlo.

Te animas??? Pues allá vamos!!!

Nuestra ruta comienza en la fabrica de los Hijos de Rafael Diaz. Antes de cruzar el puente hay un pequeño parking donde se puede estacionar el coche sin ningún problema.

Para empezar el recorrido hay que saltar primero un pequeño murete por unas escaleras de hierro de unos cuatro escalones. 


Durante unos minutos recorremos el camino dejando el río a nuestra derecha, hasta llegar a la segunda fábrica donde nos va a tocar volver a saltar, en este caso una valla metálica. Cruzamos el puente y a partir de aquí comienza nuestro paseo.


El recorrido transcurre por un camino de cemento y con vallas. 


Nos divertimos pasando por debajo de puentes antiguos, por pasarelas metálicas y escaleras por las que podemos mirar hacia abajo y ver a nuestros pies como corre el agua. Todo una aventura!!!




Pasando el puente del antiguo ferrocarril se sitúa el Museo textil, al otro lado del cauce del río. Nosotros no lo visitamos por lo que no os puedo contar mi experiencia. Si alguien se anima a ir, os dejo aquí la información (Museo textil de Béjar). 

El paisaje me ha parecido mágico, diferente. Durante una hora te envuelve el sonido del agua por sus corrientes y pesqueras. Los diferentes árboles a ambos lados del río, nos dejan disfrutar de la naturaleza de la zona, donde en armonía se mezclan con las fábricas de textil abandonadas, algunas de ellas se ven inmensas, chimeneas y el olor de las fábricas que hoy en día aún están en uso.





El recorrido acaba en una zona de recreo, que según mi punto de vista está muy abandonada, realmente un poco triste porque no invita a quedarse ni a un pequeño descanso y disfrutar de las vistas, pudiendo ver a lo alto de la colina la muralla de Béjar.




Por curiosidad seguimos el camino para buscar un sitio donde los niños pudieran correr y jugar un rato. A unos pocos metros, llegamos a una pequeña explanada donde sin problema pudimos disfrutar del sitio.


Después de haber retomado fuerzas con un picnic y un pequeño descanso, volvimos a tomar nuestro camino de vuelta y pudimos disfrutar de otras vistas diferentes, aún siendo el mismo camino, me parecieron más espectaculares que las de ida.

Un día de aventura genial!!!

Nota: Fuimos con niños entre 3 y 6 años, y un bebé de tres meses que iba en mochila. No tiene mucha dificultad, salvo que hay que tener cuidado porque el camino no es muy ancho y nos acompaña durante todo el recorrido la corriente del río que dependiendo de la época del año tendrá más o menos caudal. Y como ya os he contado, hay que subir y bajar escaleras y pasar por pasarelas de metal.

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